Love One Another (Español)

4 de enero de 2011


Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

¡Que la paz de la navidad y las bendiciones del Nuevo Año estén con ustedes!

Ha sido exactamente un año que me instalaron como Arzobispo de Milwaukee. Yo no me imaginaba que un año después les estuviera escribiendo esta noticia sobre la Arquidiócesis de Milwaukee.

Después de consultar con asesores de la arquidiócesis y de mucha oración y consideración, esta mañana orienté a los abogados de la arquidiócesis que hicieran una petición de quiebra de acuerdo al Capítulo 11 de reorganización de finanzas bajo las Leyes de Quiebra del los Estados Unidos.

En la homilía de mi instalación el 4 de enero del 2010, hablé de la desgracia del pecado y su efecto tanto individualmente y como comunidad. Ahora vemos el resultado de ese pecado hoy en día. Esta acción está ocurriendo porque sacerdotes responsables de abuso sexual a menores, actuaron en contra de todo de lo que la Iglesia y el sacerdocio representan.

Como consecuencia, hay demandas financieras que están pendientes en contra de la arquidiócesis que sobrepasa nuestros recursos. Nuestro reciente fracaso de llegar a un acuerdo con las victimas/los sobrevivientes involucrados en demandas en contra la arquidiócesis y además la decisión en noviembre por la corte que las compañías de seguranzas no están ligadas a la obligación financiera. Nos hizo ver claramente que la reorganización, es el mejor modo para que justamente podamos cumplir nuestras obligaciones.

Al tomar esta acción, tenemos dos propósitos. Primero, asegurar que hacemos todo lo posible para compensar a las victimas/ los sobrevivientes que tienen demandas que no está resueltas, para los que tienen demandas pendientes y los que van a demandar en el futuro. Segundo,  nosotros queremos continuar con funciones esenciales de la Arquidiócesis de Milwaukee, para que podamos satisfacer las necesidades básicas de nuestras parroquias, nuestros feligreses y de quienes dependen de la asistencia de la Iglesia.

La reorganización por el capitulo 11, es la mejor manera para lograr estos propósitos. Esto hace posible que la arquidiócesis utilice los fondos disponibles para compensar a las victimas/ los sobrevivientes con demandas que no están resueltas en un solo proceso supervisado por la corte. Asegurando que todos sean tratados igualmente. Aún más, este procedimiento servirá como una convocatoria final para demandas legales en contra la arquidiócesis y permitirá que la Iglesia progrese a una estabilidad financiera, para que se concentre en la misión del evangelio.

Como he dicho de antemano, nosotros continuaremos ayudando a las victimas/ los sobrevivientes continuamente como parte del ministerio de la iglesia. La arquidiócesis está comprometida en asegurar y en hacer todo lo posible para que no suceda jamás algo igual. Nosotros continuaremos con las normas y prácticas que hemos implementado para mantener a los niños seguros.

Como iglesia, hemos trabajado más de dos décadas para atender a las necesidades de las victimas/ los sobrevivientes sin haber tomado acciones drásticas. Desde los finales de 1980s, habíamos dirigido una gran cantidad de recursos para proveer apoyo financiero, sicológico, pastoral y espiritual para apoyar a las victimas/los sobrevivientes. Al transcurso de los 20 años, hemos gastado más de $29 millones para pagar costos asociados con esta tragedia. Desde 2002, hemos vendido propiedades, liquidado ahorros e inversiones, eliminado ministerios y servicios, recortado cerca de 40 por ciento del personal de la arquidiócesis y hemos puesto todas las propiedades disponibles en el mercado de bienes raíces para recaudar más fondos. En resultado, hemos logrado llegar a un acuerdo con más de 190 personas. Pero al fin, los recursos disponibles se han agotado.

El procedimiento de la quiebra aplica nada más a la arquidiócesis. Las parroquias, escuelas y otras entidades católicas que son consideradas corporaciones separadas bajo la ley estatal y no serán afectas por esta petición.

Muchos de ustedes se sienten desanimados y frustrados por esta novedad. Yo también he sentido las mismas emociones. Para los que siente coraje y resentimiento y hemos llegado a este momento, detengan esas emociones negativas.  Nosotros estamos aquí por una sola razón: los sacerdotes que abusaron sexualmente a menores. Y por eso me siento avergonzado. Como su arzobispo, pido disculpas a las victimas/ los sobrevivientes por el daño, el dolor y el sufrimiento que ellos han experimentado.

Yo pido disculpas a nuestros sacerdotes, religiosos y laicos por sus buenas obras que han sido manchadas por esta tragedia.  Este puede ser un tiempo difícil para ser católico.

Pero con un corazón humilde ustedes persista, asistan a Misa, apoyan a sus parroquias y escuelas, contribuyan apoyando la misión de la Iglesia y participan en innumerables y buenas obras de parte de las organizaciones católicas. Con ustedes, la Iglesia continuara sirviendo a miles de personas, haciendo contribuciones financieras a nuestras comunidades, aun que procedemos con la reorganización. Ustedes siguán adelante porque entienden que mientras la dimensión humana de la Iglesia refleja todas las fallas de la humanidad, el Espíritu Santo guía a la Iglesia y al final prevalece.

La fe de ustedes es la roca en donde edificamos una nueva Iglesia en el sureste de Wisconsin y esto me da esperanza y confianza entrando a este proceso. El dolor y el sufrimiento de quienes han sido dañado, es incomprensible, nuestra reorganización financiera va hacer dolorosa, y así lo tiene que ser. El proceso va hacer el cimiento de un nuevo comienzo. Como un árbol que es drásticamente recortado, firmemente creo que nuestra arquidiócesis va a crecer, más saludable y fuerte, mientras nuestra fe permanezca en Jesucristo.

Yo reconozco que hay muchas preguntas que responder en el procedimiento legal.  Nuestra página del internet es www.archmil.org-  servirá como un sitio de información. Habrá varias preguntas que tendrán contestación cuando el proceso de la quiebra se desarrolle.  Yo prometo compartir información con ustedes cuando esté disponible en una manera directa, cándida y franca.

Yo se que Dios está con nosotros siempre, y también Él está con cada víctima/sobreviviente, con sus seres queridos y todos los fieles que hacen la Iglesia. Hay que poner nuestra confianza en Dios, porque Él es nuestra fuerza y esperanza y siempre está con nosotros.

Con confianza en la oración y con fe en Jesucristo quien hace todo nuevo.

Sinceramente en Cristo,


Jerome E. Listecki

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