Queridos hermanosy hermanas en Cristo,  

El 1.º de julio de 2026, obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) consagraron a cuatro sacerdotes como obispos sin el mandato del Santo Padre y en contra de su voluntad expresa. 

El 2 de julio, la Santa Sede declaró que tanto los obispos que llevaron a cabo estas consagraciones como quienes las recibieron incurrieron en actos cismáticos y quedaron excomulgados de manera automática. Este es un momento de profundo dolor para toda la Iglesia, y comparto ese dolor con ustedes. 

Les escribo hoy porque la decisión tomada por los superiores de la Fraternidad tiene consecuencias concretas para los fieles de esta Iglesia local, especialmente para quienes han participado en la vida litúrgica de la Capilla San Pío V, en Mukwonago.  

Para expresar con claridad cuáles son esas consecuencias, es importante saber, en primer lugar, que la Santa Sede ha declarado que los clérigos de la Fraternidad administran actualmente los sacramentos de manera ilícita y que las confesiones que escuchan y los matrimonios en los que asisten carecen de validez. Quienes tengan dudas sobre un matrimonio ya celebrado o sobre cualquier otra situación particular pueden comunicarse con la Cancillería o con el Tribunal Metropolitano, donde recibirán la orientación y la ayuda necesarias.  

Asimismo, deseo dirigir unas palabras de tranquilidad a quienes han participado en las celebraciones litúrgicas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. La misma Santa Sede ha dejado en claro que esta excomunión no recae sobre quienes asistían a esas celebraciones movidos únicamente por su amor a la sagrada liturgia y que nunca han rechazado al Santo Padre ni las enseñanzas de la Iglesia.  

Sé que esta descripción corresponde a muchos de ustedes. Conozco la fidelidad de sus familias, la reverencia con la que viven su fe y el compromiso con el que la transmiten a sus hijos. Sin embargo, a la luz de la situación actual, quienes se encuentren en esa circunstancia deben tomar la decisión de no seguir participando en el futuro en las celebraciones sacramentales ni en el ministerio pastoral de la FSSPX.  

Asimismo, deseo recordar a los fieles de nuestra Iglesia local que la Santa Misa celebrada conforme al Misal Romano de 1962 se ofrece en plena comunión con la Iglesia en diversos lugares de esta arquidiócesis. De manera especial, quisiera destacar el cuidado reverente con que se celebran los sacramentos en el Oratorio San Estanislao, en Milwaukee, donde el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote ofrece diariamente la Santa Misa tradicional en latín y los demás sacramentos.   

A los sacerdotes de la Fraternidad que estén discerniendo lo que estos acontecimientos significan para su sacerdocio, deseo decirles que la Santa Sede ha establecido un camino para su reconciliación con la Iglesia. Si alguno de ustedes decide emprender ese camino, sepan que acogeré su solicitud con el espíritu que la propia Santa Sede me ha pedido: con escucha atenta y disponibilidad cordial, teniendo siempre presente el peso humano y espiritual que una decisión de esta naturaleza implica.     

Durante décadas, la Iglesia ha trabajado incansablemente por la plena reconciliación de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, bajo los pontificados de san Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y, ahora, León XIV. Los acontecimientos del pasado 1.º de julio han causado un grave daño a esos esfuerzos. Sin embargo, la Iglesia no deja de orar por la unidad, porque el mismo Cristo, la noche antes de su Pasión, pidió al Padre por ella: «Que todos sean uno» (cf. Jn 17, 20-23).

Encomiendo a la intercesión de Nuestra Señora, Madre de la Iglesia, a todos aquellos que se han visto afectados por esta situación y les aseguro mis oraciones.    

En Cristo, 

 

+ Jeffrey S. Grob
Arzobispo de Milwaukee  


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